


CARTA QUINTA.
Hermano Micer Juan Bautista: Micer Saordino no va por ahora a Italia; por tanto los libros españoles sobre las cosas de las Indias se os mandarán cuando haya buena ocasión para ello; entre tanto, reuniré cuantos pueda para enviároslo todo junto.
El veintiocho del presente llegué a Granada vadeando el Genil, que llamaron Singilis los antiguos, el cual nace en Sierra Morena y pasa por los muros de la ciudad, por medio de la cual atraviesa otro riachuelo que se llama Darro. Granada está situada parte en un monte y parte en un llano; la parte montuosa forma tres colinas distintas, una llamada el Albaizin, porque allí habitaron los moros que vinieron de Baeza cuando los cristianos tomaron su tierra; a otra llaman la Alcazaba y á la tercera la Alhambra, que está más separada de las dos primeras que éstas entre sí, y en el intervalo hay un vallecito poco poblado, por donde pasa el Darro. La Alhambra está ceñida de Murallas y es como un castillo separado de la ciudad, á toda la cual domina; dentro hay un gran número de casas, pero la mayor parte del terreno lo ocupa un hermoso palacio que era de los reyes moros y que es en verdad muy bello y labrado suntuosísimamente de finos mármoles y otras cosas; los mármoles no están en los muros sino en el suelo; hay en este palacio un grande y hermosísimo patio rodeado de estancias, y en uno de sus lados una torre que se llama de Comares, en la que hay cámaras y salas muy bellas con gentiles ventanas (ajimeces) y con hermosos arabescos así en los muros como en los techos; los arabescos son parte de yeso con mucho oro y parte de marfil y oro, todos bellísimos, en especial los de la sala más baja. El patio está embaldosado de finos y blanquísimos mármoles, algunos muy grandes; por medio hay una especie de canal por donde corre el agua de una fuente que entra en el palacio y se reparte por todo él hasta en las salas; á un lado y otro de dicho canal hay una enramada de arrayanes con algunos naranjos. De este patio se va á otro más pequeño también solado con mármoles, rodeado de habitaciones y una galería de arcos; las salas son hermosas, bien labradas y muy frescas en el verano, aunque no tan bellas como las de la torre antedicha; en medio del patio hay una hermosa fuente, que por estar formada con varios leones que echan el agua por la boca, da su nombre al patio que se llama de Los Leones; sostienen éstos el vaso de la fuente y están hechos por al arte que cuando no echan agua, hablando, por muy bajo ó paso que sea, en la boca de uno de los leones, oyen claramente los que pongan el oído en cualquiera de los otros; entre otras cosas hay en este palacio algunos hermosos baños bajo tierra, solados de mármol y con sus pilas, les entra la luz por el techo y los muros están labrados de azulejos.
Se sale de palacio por una puerta secreta fuera de las murallas, y se entra en un hermosísimo jardín de otro palacio que está más arriba en el mismo monte y que se llama el Generalife, que si no muy grande, es bello y bien labrado, y por sus jardines y corrientes aguas lo más hermoso que he visto en España; tiene muchos cuadros ó arriates con agua abundantísima, pero entre ellos hay uno con agua corriente por medio, lleno de arrayanes y naranjos, en el cual hay una galería alta que por la parte que mira hácia fuera tiene debajo mirtos ó arrayanes tan grandes que casi llegan á los balcones, y son tan espesos é iguales que no parecen copas de árboles, sino un verde y llanísimo prado que tiene seis a ocho pasos de ancho; bajo los mirtos hay infinito número de conejos que se ven a través de las ramas. Corre el agua por todo el palacio y aun por las cámaras ó salas cuando se quiere, lo cual las hace muy apacibles en el verano. Al patio cubierto de verdura con hermosos árboles, se hace llegar el agua de tal manera que cerrándose algunos canales, sin que el que en él está sepa cómo, ve crecer el agua bajo sus pies de manera que todo se moja. Hay otro patio cuyos muros están cubiertos de hiedra con algunos balcones que mirán a un precipicio, por cuyo fondo pasa el Darro, descubriéndose una hermosa vista. En medio de este patio hay una bellísima fuente que arroja el agua á una altura de más de diez brazas, y como el caño es grueso hace al caer dulcísimo murmullo, y esparce alrededor menuda lluvia que refresca el ambiente. En la parte superior del jardín hay una ancha escalera por donde se sube á una meseta, y de un peñasco que hay en ella brota toda el agua que baja al palacio, y allí se guarda con varias llaves, de manera que se la da salida como se quiere y cuando se quiere. La escalera está hecha de modo que en todos los peldaños hay un hueco donde puede recogerse el agua; los pasamanos de un lado y otro tienen las piedras de encima acanaladas; en lo alto están las llaves de cada parte, separadas de manera que, cuando se quiere, corre el agua por los pasamanos ó por los canales de los peldaños ó por las dos partes a un tiempo, y se puede hacer manar tanta agua, que no cabiendo en los conductos á ella destinados, rebosa por todas partes, lavando los escalones y mojando á los que suben, haciendo con esto mil burlas. En suma, no creo que falte á este sitio ninguna belleza ni deleite, como no sea una persona que los sepa gustar, viviendo en él con sosiego y virtud, dado al estudio y á los placeres adecuados á un hombre de bien y que no tenga ningún otro deseo.
En tiempo de los reyes moros, del Generalife, subiendo un poco, se entraba en otros bellísimos jardines de un palacio que se llamaba los Alijares, y más allá en otros del palacio llamado Daralharoza, que ahora llaman Santa Elena, y todos los caminos que iban de uno á otro palacio estaban cubiertos por ambos lados de arrayanes; ahora está casi todo destruido; sólo se ven algunos trozos de jardín; los estanques sin agua por haberse roto las cañerías, y de las raíces de los mirtos brotan algunas ramas á los lados del camino. Daralharoza estaba sobre el Generalife por la parte del Darro, y los Alijares saliendo de la Alhambra á mano derecha, en lo alto por la parte por donde viene el Genil, teniendo hermosas vistas hacia la Vega; por esta misma parte, siguiendo más adelante el valle por donde corre el Genil y como a media legua de los Alijares, hay otro palacio de los reyes moros menos destruido, en sitio muy ameno y más solitario que los anteriores, junto a la margen del río, y se llama la Casa de las Gallinas.

Más adelante, y ya casi en el llano que está debajo del monasterio de Santa Cruz, hay otros jardines y palacios medio arruinados que fueron también de los reyes moros; pero quedan en pié algunos restos y se conoce que el sitio era muy ameno, viéndose todavía algunos arrayanes y naranjos. Dicen que el jardín del convento de Santa Cruz era también de los reyes moros, y que el monasterio era el palacio. En la llanura, más abajo, y pasado ya el puente sobre el Genil, mucho más á la izquierda de los referidos, hay otro palacio que en gran parte se conserva todavía entero, con un hermoso jardín y gran estanque y con muchos arrayanes, que es también lugar muy apacible, al cual llaman el Huerto de la Reina. A lo que puede inferirse de tantos restos de sitios y palacios amenos y ricos, se ve que los reyes moros tenían todo lo que era menester para gozar una vida alegre y de deleites.
En el collado donde está la Alhambra, y bajando por la mano izquierda, se ven unas cavernas ó cuevas donde dicen que los moros encerraban á los esclavos cristianos, que son como ergástulos. Más abajo, por aquella parte y en la falda del monte, hay fuera de la ciudad un arrabal llamado Antequeruela, porque los moros de Antequera, perdida su ciudad, se establecieron en aquel sitio como los de Baeza en el Albaicin; más abajo aún, y ya en el llano, hay otro arrabal extramuros que se llama el Realejo, en el cual hay muchas casas, algunas muy hermosas; por este lado se extiende la parte de la ciudad que está en la llanura, y sobre ella las otras dos colinas que hemos dicho, esto es, el Albaicin y la Alcazaba, ambas muy habitadas y con muchas casas, aunque pequeñas, porque son de los moros que tienen la costumbre de vivir apiñados y estrechos.

Estas colinas son abundantísimas de agua, que entra y corre por todas partes de la ciudad, de modo que no hay casa que no tenga su fuente. En el Albaicin entra un torrente que viene de Alfacar, á legua y media de Granada, donde brota de una fuente grande y hermosa que llaman la fuente de Alfacar, cuyas aguas son muy sabrosas y saludables, y de ella beben casi todos los moriscos, que siguen su costumbre de alimentarse principalmente con frutos y con agua. Esta fuente corre primero por lo alto y luego desciende á la parte baja de la ciudad, que tiene buenas casas y que está habitada por los españoles que han acudido aquí después de la conquista: hay en ella una calle muy larga y bastante ancha, que se llama la calle de Elvira, corrupción del nombre Iliberis, y se denomina así porque está en dirección á esta antigua ciudad, cuyas ruinas ó vestigios se descubren como á una legua de Granada; esta calle desemboca en una plaza no muy grande, bajo la cual corre el Darro por una cloaca; llegando por esta calle á la plaza, empieza en ella, á mano derecha, otra llena de toda especie de tiendas, que se llama el Zacatin; es medianamente ancha y desemboca en otra plaza grande, hermosa y rectangular, que tiene en uno de sus frentes una pila con muchos caños de agua. Viniendo por el Zacatin, ántes de llegar á esta plaza, hay á la derecha una puerta pequeña que da entrada á la Alcaicería, que es un lugar cerrado con dos puertas, cruzado de callejuelas llenas de tiendas de moros que venden sedas y otras mercancías y objetos diferentes, que es como entre nosotros una Mercería ó un Rialto. Hay aquí infinita variedad de cosas , y especialmente obras de seda. Esta parte de la ciudad que está en el llano es abundantísima de agua que va por cañerías, y cuando la ciudad está llena de fango se abran y la lavan toda, esto es, la parte llana. No sólo entra en la ciudad y para su uso la fuente de Alfacar antes nombrada, sino que viene el agua de muchas otras partes, pero casi toda ella, por ser muy cruda, es dañosa. Yendo por la orilla del Darro, ya fuera de la ciudad, está la Fuente de la Teja, de donde se surte la mayor parte del vecindario en el verano, porque es muy fresca y dicen que también más sana que la de otras fuentes, y fuera de la puerta de Elvira, como á media legua, hay otra fuente que dicen que es sanísima, y se suele traer de ella el agua también en el verano; se llama la Fuente de la Reina. Tiene Granada dos ríos, el Darro, que atraviesa la ciudad, y el Genil, que pasa junto á ella por la parte izquierda que está en el llano. A cinco ó seis leguas de Granada hay una alta montaña estar al Mediodía la ciudad, refrescando el ambiente en verano por la mucha nieve que hay en ella, la cual usan para las bebidas en tiempo de los grandes calores. En esta montaña hay muchas hierbas medicinales, y se halla en ella trigo de varias espigas; en la cumbre hay un lago no muy grande, pero tan profundo que el agua parece negra, y aunque hay quien dice que tiene algo de negra, es clara y trasparente; de este lago nace el río Genil y se aumenta luégo recorriendo otras muchas aguas, y más allá de Granada recibe el Darro y después otros ríos; pasa luego por Ecija, que es la antigua Astigis, y más adelante por Palma, junto á cuyo pueblo entra en el Bétis. El Genil fué llamado Singilis por los antiguos; riega una gran parte de las tierras por donde pasa y las hace fertilísimas, aunque se agua es muy fría, porque viene de las neveras, de Sierra Nevada, debiéndole la Vega de Granada gran parte de su hermosura.

El Darro es más pequeño y corre entre dos cerros que forman un valle lleno de árboles frutales muy delicados, y entre los cuales pasa el río murmurando entre infinitas piedras que hay en su cauce; las márgenes son elevadas y están cubiertas de verdura, y en ellas hay esparcidas muchas casas con sus jardines, que ocultan los árboles; el río se divide en tantas partes que aún parece menos caudaloso de lo que es, y tienen siempre poca agua, salvo cuando crece con las lluvias. Por todos aquellos collados aprovechan las aguas, ya para regar, ya para los molinos, y llevan una parte por lo alto, tomándola de sitio conveniente, y otra corre por el pié de los cerros; la de arriba va á trechos bajo tierra y á trechos descubierta, que es curioso de ver, y presta gran utilidad. El vallecito por donde pasa el río es muy bello y deleitable, y recibe tanta gracia del riachuelo como éste de áquel; está cultivado en toda su extensión, y tan lleno de árboles frutales, que parece un bosque; donde no está labrado está lleno de arbustos, de helechos y de otras plantas semejantes. Por este valle corre el Darro ántes de entrar en Granada, y entrando pasa al pié del monte en que está la Alhambra, atraviesa la ciudad pasando por debajo de la plaza que antes dije, y al salir de los muros entra en el Genil. Como antes la ciudad no era de cristianos hay en ella pocas iglesias; sin embargo, tiene la de Santa Isabel, fundada por la Reina Católica en lo alto de la Alcazaba, que es un convento de monjas; y en la parte llana de la ciudad se está labrando la catedral, que ha estado y está todavía en la mezquita de los moros Junto a esta iglesia, el Rey y la Reina fabricaron una hermosa capilla, que mejor pudiera llamarse iglesia, y dispusieron que se dijeran de contínuo en ellas muchas misas por sus almas y que hubiese para la misa cantada un buen coro de cantores; aquí mandaron labrar sus sepulcros, que para España son bastante bellos, y mientras se hace el sepulcro del Rey Felipe está su cuerpo depositado en una tumba alta de madera; esta capilla está destinada a panteon de los Reyes y Reinas de España por haber conquistado esta tierra de los infieles. A los lados del altar mayor están el Rey y la Reina de bulto y pintados, y en otros dos altares más bajos están la Reina con todas sus hijas, y en el otro el Rey con el príncipe Don Juan, su hijo, todos de bulto. La Reina dejó á esta capilla todos sus libros, medallas, vasos y cosas semejantes, que se guardan en la sacristía. También dejaron los Reyes mucha plata y muchos tapices y paramentos de seda y oro y paños para todos los altares y para poner en sus sepulturas los días solemnes. Todos los altares tienen su servicio de plata, y los frontales son bellísimos, de diversas suertes de seda, siendo tantos, así como las vestiduras del clero, que se mudan cada semana; también hay tapices para el coro. Hay en el sagrario muchísimas reliquias dejadas asimismo por los Reyes Católicos. Delante del coro hay una reja primorosamente labrada, que dicen que costó mucho dinero. Los sepulcros están en medio del coro y dentro de la reja. La iglesia mayor que se está edificando está junto á esta capilla, que formará parte de ella. También está sepultado en Granada el Gran Capitán, y sus herederos están labrando la iglesia de San Jerónimo para colocar en ella su sepulcro, según dejó mandado. San Jerónimo está fuera de la ciudad, y la iglesia será hermosa; lo es y el monasterio, que pertenece a la orden de los jerónimos: tiene jardines, fuentes y dos claustros bellísimos que no los he visto tales en ninguna parte; cada claustro tiene en el centro una fuente, pero el uno es mayor y más suntuoso que el otro, y tiene hermosos naranjos, enramadas de mirtos y otras plantas. Hasta que se acabe la iglesia, el cuerpo del Gran Capitán está depositado en San Francisco, y al rededor de la iglesia hay multitud de banderas ganadas en diferentes batallas. El Gran Capitán tenía aquí su casa y residencia, y aunque al principio tuvo poca renta, con sus proezas y merecimientos las hizo subir a cuarenta mil ducados, dejando además tal fama, que ha oscurecido la de todos los que vivieron en su siglo. Fuera de la Puerta de Elvira se está labrando un hermoso hospital, fundado asímismo por los Reyes Católicos; es todo de piedra y será bellísimo cuando se acabe; un poco más allá se está levantando un monasterio de Cartujos que habitaban antes en un montecillo que está hácia la derecha, y ahora se establecen en la llanura; á mi parecer la Cartuja vieja era uno de los sitios más hermosos y alegres que se podían encontrar; porque tenía muy buenas vistas, y aunque estaba retirado de la comunicación de las gentes, el sitio era frondoso lleno de fuentes y con muchos arrayanes. Todo el espacio que hay desde este sitio a El Darro es más pequeño y corre entre dos cerros que forman un valle lleno de árboles frutales muy delicados, y entre los cuales pasa el río murmurando entre infinitas piedras que hay en su cauce; las márgenes son elevadas y están cubiertas de verdura, y en ellas hay esparcidas muchas casas con sus jardines, que ocultan los árboles; el río se divide en tantas partes que aún parece menos caudaloso de lo que es, y tienen siempre poca agua, salvo cuando crece con las lluvias. Por todos aquellos collados aprovechan las aguas, ya para regar, ya para los molinos, y llevan una parte por lo alto, tomándola de sitio conveniente, y otra corre por el pié de los cerros; la de arriba va á trechos bajo tierra y á trechos descubierta, que es curioso de ver, y presta gran utilidad. El vallecito por donde pasa el río es muy bello y deleitable, y recibe tanta gracia del riachuelo como éste de áquel; está cultivado en toda su extensión, y tan lleno de árboles frutales, que parece un bosque; donde no está labrado está lleno de arbustos, de helechos y de otras plantas semejantes. Por este valle corre el Darro ántes de entrar en Granada, y entrando pasa al pié del monte en que está la Alhambra, atraviesa la ciudad pasando por debajo de la plaza que antes dije, y al salir de los muros entra en el Genil. Como antes la ciudad no era de cristianos hay en ella pocas iglesias; sin embargo, tiene la de Santa Isabel, fundada por la Reina Católica en lo alto de la Alcazaba, que es un convento de monjas; y en la parte llana de la ciudad se está labrando la catedral, que ha estado y está todavía en la mezquita de los moros Junto a esta iglesia, el Rey y la Reina fabricaron una hermosa capilla, que mejor pudiera llamarse iglesia, y dispusieron que se dijeran de contínuo en ellas muchas misas por sus almas y que hubiese para la misa cantada un buen coro de cantores; aquí mandaron labrar sus sepulcros, que para España son bastante bellos, y mientras se hace el sepulcro del Rey Felipe está su cuerpo depositado en una tumba alta de madera; esta capilla está destinada a panteon de los Reyes y Reinas de España por haber conquistado esta tierra de los infieles. A los lados del altar mayor están el Rey y la Reina de bulto y pintados, y en otros dos altares más bajos están la Reina con todas sus hijas, y en el otro el Rey con el príncipe Don Juan, su hijo, todos de bulto. La Reina dejó á esta capilla todos sus libros, medallas, vasos y cosas semejantes, que se guardan en la sacristía. También dejaron los Reyes mucha plata y muchos tapices y paramentos de seda y oro y paños para todos los altares y para poner en sus sepulturas los días solemnes. Todos los altares tienen su servicio de plata, y los frontales son bellísimos, de diversas suertes de seda, siendo tantos, así como las vestiduras del clero, que se mudan cada semana; también hay tapices para el coro. Hay en el sagrario muchísimas reliquias dejadas asimismo por los Reyes Católicos. Delante del coro hay una reja primorosamente labrada, que dicen que costó mucho dinero. Los sepulcros están en medio del coro y dentro de la reja. La iglesia mayor que se está edificando está junto á esta capilla, que formará parte de ella. También está sepultado en Granada el Gran Capitán, y sus herederos están labrando la iglesia de San Jerónimo para colocar en ella su sepulcro, según dejó mandado. San Jerónimo está fuera de la ciudad, y la iglesia será hermosa; lo es y el monasterio, que pertenece a la orden de los jerónimos: tiene jardines, fuentes y dos claustros bellísimos que no los he visto tales en ninguna parte; cada claustro tiene en el centro una fuente, pero el uno es mayor y más suntuoso que el otro, y tiene hermosos naranjos, enramadas de mirtos y otras plantas. Hasta que se acabe la iglesia, el cuerpo del Gran Capitán está depositado en San Francisco, y al rededor de la iglesia hay multitud de banderas ganadas en diferentes batallas. El Gran Capitán tenía aquí su casa y residencia, y aunque al principio tuvo poca renta, con sus proezas y merecimientos las hizo subir a cuarenta mil ducados, dejando además tal fama, que ha oscurecido la de todos los que vivieron en su siglo. Fuera de la Puerta de Elvira se está labrando un hermoso hospital, fundado asímismo por los Reyes Católicos; es todo de piedra y será bellísimo cuando se acabe; un poco más allá se está levantando un monasterio de Cartujos que habitaban antes en un montecillo que está hácia la derecha, y ahora se establecen en la llanura; á mi parecer la Cartuja vieja era uno de los sitios más hermosos y alegres que se podían encontrar; porque tenía muy buenas vistas, y aunque estaba retirado de la comunicación de las gentes, el sitio era frondoso lleno de fuentes y con muchos arrayanes. Todo el espacio que hay desde este sitio a El Darro es más pequeño y corre entre dos cerros que forman un valle lleno de árboles frutales muy delicados, y entre los cuales pasa el río murmurando entre infinitas piedras que hay en su cauce; las márgenes son elevadas y están cubiertas de verdura, y en ellas hay esparcidas muchas casas con sus jardines, que ocultan los árboles; el río se divide en tantas partes que aún parece menos caudaloso de lo que es, y tienen siempre poca agua, salvo cuando crece con las lluvias. Por todos aquellos collados aprovechan las aguas, ya para regar, ya para los molinos, y llevan una parte por lo alto, tomándola de sitio conveniente, y otra corre por el pié de los cerros; la de arriba va á trechos bajo tierra y á trechos descubierta, que es curioso de ver, y presta gran utilidad. El vallecito por donde pasa el río es muy bello y deleitable, y recibe tanta gracia del riachuelo como éste de áquel; está cultivado en toda su extensión, y tan lleno de árboles frutales, que parece un bosque; donde no está labrado está lleno de arbustos, de helechos y de otras plantas semejantes. Por este valle corre el Darro ántes de entrar en Granada, y entrando pasa al pié del monte en que está la Alhambra, atraviesa la ciudad pasando por debajo de la plaza que antes dije, y al salir de los muros entra en el Genil. Como antes la ciudad no era de cristianos hay en ella pocas iglesias; sin embargo, tiene la de Santa Isabel, fundada por la Reina Católica en lo alto de la Alcazaba, que es un convento de monjas; y en la parte llana de la ciudad se está labrando la catedral, que ha estado y está todavía en la mezquita de los moros Junto a esta iglesia, el Rey y la Reina fabricaron una hermosa capilla, que mejor pudiera llamarse iglesia, y dispusieron que se dijeran de contínuo en ellas muchas misas por sus almas y que hubiese para la misa cantada un buen coro de cantores; aquí mandaron labrar sus sepulcros, que para España son bastante bellos, y mientras se hace el sepulcro del Rey Felipe está su cuerpo depositado en una tumba alta de madera; esta capilla está destinada a panteon de los Reyes y Reinas de España por haber conquistado esta tierra de los infieles. A los lados del altar mayor están el Rey y la Reina de bulto y pintados, y en otros dos altares más bajos están la Reina con todas sus hijas, y en el otro el Rey con el príncipe Don Juan, su hijo, todos de bulto. La Reina dejó á esta capilla todos sus libros, medallas, vasos y cosas semejantes, que se guardan en la sacristía. También dejaron los Reyes mucha plata y muchos tapices y paramentos de seda y oro y paños para todos los altares y para poner en sus sepulturas los días solemnes. Todos los altares tienen su servicio de plata, y los frontales son bellísimos, de diversas suertes de seda, siendo tantos, así como las vestiduras del clero, que se mudan cada semana; también hay tapices para el coro. Hay en el sagrario muchísimas reliquias dejadas asimismo por los Reyes Católicos. Delante del coro hay una reja primorosamente labrada, que dicen que costó mucho dinero. Los sepulcros están en medio del coro y dentro de la reja. La iglesia mayor que se está edificando está junto á esta capilla, que formará parte de ella. También está sepultado en Granada el Gran Capitán, y sus herederos están labrando la iglesia de San Jerónimo para colocar en ella su sepulcro, según dejó mandado. San Jerónimo está fuera de la ciudad, y la iglesia será hermosa; lo es y el monasterio, que pertenece a la orden de los jerónimos: tiene jardines, fuentes y dos claustros bellísimos que no los he visto tales en ninguna parte; cada claustro tiene en el centro una fuente, pero el uno es mayor y más suntuoso que el otro, y tiene hermosos naranjos, enramadas de mirtos y otras plantas. Hasta que se acabe la iglesia, el cuerpo del Gran Capitán está depositado en San Francisco, y al rededor de la iglesia hay multitud de banderas ganadas en diferentes batallas. El Gran Capitán tenía aquí su casa y residencia, y aunque al principio tuvo poca renta, con sus proezas y merecimientos las hizo subir a cuarenta mil ducados, dejando además tal fama, que ha oscurecido la de todos los que vivieron en su siglo. Fuera de la Puerta de Elvira se está labrando un hermoso hospital, fundado asímismo por los Reyes Católicos; es todo de piedra y será bellísimo cuando se acabe; un poco más allá se está levantando un monasterio de Cartujos que habitaban antes en un montecillo que está hácia la derecha, y ahora se establecen en la llanura; á mi parecer la Cartuja vieja era uno de los sitios más hermosos y alegres que se podían encontrar; porque tenía muy buenas vistas, y aunque estaba retirado de la comunicación de las gentes, el sitio era frondoso lleno de fuentes y con muchos arrayanes. Todo el espacio que hay desde este sitio aEl Darro es más pequeño y corre entre dos cerros que forman un valle lleno de árboles frutales muy delicados, y entre los cuales pasa el río murmurando entre infinitas piedras que hay en su cauce; las márgenes son elevadas y están cubiertas de verdura, y en ellas hay esparcidas muchas casas con sus jardines, que ocultan los árboles; el río se divide en tantas partes que aún parece menos caudaloso de lo que es, y tienen siempre poca agua, salvo cuando crece con las lluvias. Por todos aquellos collados aprovechan las aguas, ya para regar, ya para los molinos, y llevan una parte por lo alto, tomándola de sitio conveniente, y otra corre por el pié de los cerros; la de arriba va á trechos bajo tierra y á trechos descubierta, que es curioso de ver, y presta gran utilidad. El vallecito por donde pasa el río es muy bello y deleitable, y recibe tanta gracia del riachuelo como éste de áquel; está cultivado en toda su extensión, y tan lleno de árboles frutales, que parece un bosque; donde no está labrado está lleno de arbustos, de helechos y de otras plantas semejantes. Por este valle corre el Darro ántes de entrar en Granada, y entrando pasa al pié del monte en que está la Alhambra, atraviesa la ciudad pasando por debajo de la plaza que antes dije, y al salir de los muros entra en el Genil. Como antes la ciudad no era de cristianos hay en ella pocas iglesias; sin embargo, tiene la de Santa Isabel, fundada por la Reina Católica en lo alto de la Alcazaba, que es un convento de monjas; y en la parte llana de la ciudad se está labrando la catedral, que ha estado y está todavía en la mezquita de los moros.

Junto a esta iglesia, el Rey y la Reina fabricaron una hermosa capilla, que mejor pudiera llamarse iglesia, y dispusieron que se dijeran de contínuo en ellas muchas misas por sus almas y que hubiese para la misa cantada un buen coro de cantores; aquí mandaron labrar sus sepulcros, que para España son bastante bellos, y mientras se hace el sepulcro del Rey Felipe está su cuerpo depositado en una tumba alta de madera; esta capilla está destinada a panteon de los Reyes y Reinas de España por haber conquistado esta tierra de los infieles. A los lados del altar mayor están el Rey y la Reina de bulto y pintados, y en otros dos altares más bajos están la Reina con todas sus hijas, y en el otro el Rey con el príncipe Don Juan, su hijo, todos de bulto. La Reina dejó á esta capilla todos sus libros, medallas, vasos y cosas semejantes, que se guardan en la sacristía. También dejaron los Reyes mucha plata y muchos tapices y paramentos de seda y oro y paños para todos los altares y para poner en sus sepulturas los días solemnes. Todos los altares tienen su servicio de plata, y los frontales son bellísimos, de diversas suertes de seda, siendo tantos, así como las vestiduras del clero, que se mudan cada semana; también hay tapices para el coro. Hay en el sagrario muchísimas reliquias dejadas asimismo por los Reyes Católicos. Delante del coro hay una reja primorosamente labrada, que dicen que costó mucho dinero. Los sepulcros están en medio del coro y dentro de la reja. La iglesia mayor que se está edificando está junto á esta capilla, que formará parte de ella. También está sepultado en Granada el Gran Capitán, y sus herederos están labrando la iglesia de San Jerónimo para colocar en ella su sepulcro, según dejó mandado. San Jerónimo está fuera de la ciudad, y la iglesia será hermosa; lo es y el monasterio, que pertenece a la orden de los jerónimos: tiene jardines, fuentes y dos claustros bellísimos que no los he visto tales en ninguna parte; cada claustro tiene en el centro una fuente, pero el uno es mayor y más suntuoso que el otro, y tiene hermosos naranjos, enramadas de mirtos y otras plantas. Hasta que se acabe la iglesia, el cuerpo del Gran Capitán está depositado en San Francisco, y al rededor de la iglesia hay multitud de banderas ganadas en diferentes batallas. El Gran Capitán tenía aquí su casa y residencia, y aunque al principio tuvo poca renta, con sus proezas y merecimientos las hizo subir a cuarenta mil ducados, dejando además tal fama, que ha oscurecido la de todos los que vivieron en su siglo. Fuera de la Puerta de Elvira se está labrando un hermoso hospital, fundado asímismo por los Reyes Católicos; es todo de piedra y será bellísimo cuando se acabe; un poco más allá se está levantando un monasterio de Cartujos que habitaban antes en un montecillo que está hácia la derecha, y ahora se establecen en la llanura; á mi parecer la Cartuja vieja era uno de los sitios más hermosos y alegres que se podían encontrar; porque tenía muy buenas vistas, y aunque estaba retirado de la comunicación de las gentes, el sitio era frondoso lleno de fuentes y con muchos arrayanes. Todo el espacio que hay desde este sitio a ltar mayor están el Rey y la Reina de bulto y pintados, y en otros dos altares más bajos están la Reina con todas sus hijas, y en el otro el Rey con el príncipe Don Juan, su hijo, todos de bulto. La Reina dejó á esta capilla todos sus libros, medallas, vasos y cosas semejantes, que se guardan en la sacristía. También dejaron los Reyes mucha plata y muchos tapices y paramentos de seda y oro y paños para todos los altares y para poner en sus sepulturas los días solemnes. Todos los altares tienen su servicio de plata, y los frontales son bellísimos, de diversas suertes de seda, siendo tantos, así como las vestiduras del clero, que se mudan cada semana; también hay tapices para el coro. Hay en el sagrario muchísimas reliquias dejadas asimismo por los Reyes Católicos. Delante del coro hay una reja primorosamente labrada, que dicen que costó mucho dinero. Los sepulcros están en medio del coro y dentro de la reja.
La iglesia mayor que se está edificando está junto á esta capilla, que formará parte de ella. También está sepultado en Granada el Gran Capitán, y sus herederos están labrando la iglesia de San Jerónimo para colocar en ella su sepulcro, según dejó mandado. San Jerónimo está fuera de la ciudad, y la iglesia será hermosa; lo es y el monasterio, que pertenece a la orden de los jerónimos: tiene jardines, fuentes y dos claustros bellísimos que no los he visto tales en ninguna parte; cada claustro tiene en el centro una fuente, pero el uno es mayor y más suntuoso que el otro, y tiene hermosos naranjos, enramadas de mirtos y otras plantas. Hasta que se acabe la iglesia, el cuerpo del Gran Capitán está depositado en San Francisco, y al rededor de la iglesia hay multitud de banderas ganadas en diferentes batallas. El Gran Capitán tenía aquí su casa y residencia, y aunque al principio tuvo poca renta, con sus proezas y merecimientos las hizo subir a cuarenta mil ducados, dejando además tal fama, que ha oscurecido la de todos los que vivieron en su siglo. Fuera de la Puerta de Elvira se está labrando un hermoso hospital, fundado asímismo por los Reyes Católicos; es todo de piedra y será bellísimo cuando se acabe; un poco más allá se está levantando un monasterio de Cartujos que habitaban antes en un montecillo que está hácia la derecha, y ahora se establecen en la llanura; á mi parecer la Cartuja vieja era uno de los sitios más hermosos y alegres que se podían encontrar; porque tenía muy buenas vistas, y aunque estaba retirado de la comunicación de las gentes, el sitio era frondoso lleno de fuentes y con muchos arrayanes. Todo el espacio que hay desde este sitio a Granada es hermosísimo, poblado de casas con sus jardines, fuentes, irtos y bosquecillos, y algunas tienen grandes estanques; y aunque esta parte sea la más bella, no se diferencian mucho los demás alrededores de Granada; así las colinas como el llano que llaman la Vega todo es bello y apacible á maravilla, abundante hasta el extremo de agua, lleno de árboles frutales; ciruelos de todas clases, melocotones, higos, albérchigos, albaricoques, guindos, membrillos y otros tales que no dejan penetrar el sol entre sus ramas.
Todas las frutas son muy buenas, pero las que llaman guindas garrafales son las mejores del mundo; además de los árboles dichos, hay tantos granados, tan buenos y hermosos que no pueden serlo más, y hay gran variedad de uvas, entre ellas las moscateles, llamadas cibibies; no tienen grano; y no faltan olivares tan espesos que parecen montes de encinas.
Por todas partes al rededor de Granada, así en las colinas como en la llanura, hay tantas casas de moriscos, aunque muchas las cubren los árboles, que todas juntas formarían otra ciudad no menor que Granada; las más son pequeñas, pero todas tienen agua y rosas, mosquetas y arrayanes, y están muy cultivadas; mostrando que el país era más bello que ahora, cuando estaba en poder de los moros, pues se ven muchas casas arruinadas y jardines abandonados; porque los moriscos disminuyen en vez de aumentar, y ellos son los que cultivan la tierra y los que han sembrado los muchos árboles que hay. Los españoles, lo mismo en el reino de Granada que en el resto de España, ni son muy industriosos ni siembran ni cultivan de buena voluntad la tierra, sino amigos de la guerra y van a ella ó a las Indias para adquirir riquezas por estos caminos mejor que por otros.

Aunque no haya en Granada tanta gente como en tiempo de los moros, es todavía muy populosa, y no hay en España país donde acudan más forasteros. Los moriscos hablan de su antigua y nativa lengua, y muy pocos quieren aprender el español; son cristianos a la fuerza y están poco instruidos de nuestra fe, pues en esto se pone poquísimo cuidado, por ser más provechoso a los clérigos que estén así que no de otra manera; de suerte que en secreto ó son tan moros como antes, ó no tienen ninguna religión; son muy enemigos de los españoles, que no los tratan por cierto muy bien. Las mujeres todas visten a la morisca, que es un traje muy fantástico; llevan la camisa que apenas les cubre el vientre, y zaraguelles, que son una especie de bragas de tela pintada, en los que basta que entre un poco la camisa; las calzas que se ponen encima son de paño ó de otra tela y muy anchas y arrugadas, de manera que hacen las piernas muy gruesas; no gastan chinelas, sino zuecos pequeños y ajustados; se visten sobre la camisa un jubon ajustado y corto con las mangas asimismo ajustadas como una casaca morisca de dos colores vivos, y encima un manto de tela blanca, que las cubre hasta los pies, en el que se rebozan de modo que como ellas no quieran no se les ve el rostro; el cuello de la camisa es originariamente labrado, las que son ricas, con oro, así como el manto, que suele tener una cenefa de oro: en lo demás del traje también se diferencian mucho las ricas de las que no lo son, aunque la forma es siempre la misma. Todas llevan los cabellos negros y se los tiñen con una cosa que no tiene muy buen olor; todas se quiebran los pechos para que crezcan y cuelguen mucho, porque juzgan que es esto bello, píntanse las uñas con alcohol, que es de color encarnado; se ponen un tocado redondo (turbante) que da al manto que las cubre la misma forma; usan mucho los baños, así los hombres como las mujeres, pero éstas principalmente.
Dicen que en tiempo de los moros el rey de Granada tenía más de cincuenta mil de a caballo; hoy no hay casi un caballero, y la gente que queda es plebeya y vil, salvo muy pocos. Cuando los Reyes Católicos conquistaron este reino otorgaron á sus habitantes que no entraría en él la Inquisición en cuarenta años, que acaban dentro de pocos meses; de manera que antes que yo termine mi embajada entrarán aquí los inquisidores, lo que podría fácilmente arruinar esta ciudad si se procede severamente contra los moriscos; verdad es que, según dicen, los inquisidores vendrán más bien a pesquisar á los cristianos que á los moros; porque con el escudo del privilegio que ha tenido Granada, ha venido a vivir a ella mucha gente sospechosa de herejía para estar seguros; pero aun esto dañará mucho á la hermosura y grandeza de la ciudad, porque éstos labran hermosas casas y son ricos mercaderes, y si no vienen nuevos y se acaban los antiguos, todo irá prontamente empeorando.
No hay en Granada gentes de grandes rentas: salvo algunos señores que aquí tienen estados, los más de los cristianos son mercaderes y hacen buenos tratos en seda, que es muy fina toda la de esta tierra.
Los gusanos no se crían con las hojas del moral blanco, por lo que hay poquísimos, sino con la de morera negra, de donde puede inferirse que la morera es la que hace que la seda sea buena. Se labran aquí muy buenos paños de seda y en toda España se tienen en mucho aprecio los granadinos; pero no se hacen tan buenos como en Italia, pues, aunque hay muchos telares, no se conoce bien el arte de tejer; los tafetanes son, no obstante, muy buenos, quizá mejores que en Italia, así como las sargas; los terciopelos no son tampoco malos, pero los de Valencia son mejores; lo demás no se sabe hacer muy bien.
La ciudad tendrá cuatro millas y media ó poco más de circuito, pero sería más extensa si fuese llana; tiene muchas puertas y las principales son las de Elvira, la de Guadix y la Rambla, donde está la tela.
Los Reyes Católicos tuvieron gran trabajo para ganar este reino á los moros con los que siguieron una larga guerra, y al fin lo lograron con gran paciencia y porque la discordia estalló entre los dos reyes de Granada, tío y sobrino. El tío tenía la Alhambra y la Alcazaba, y el sobrino el Albaicin; éste capituló con el Rey Católico, y aún con media ciudad en su poder costó al Rey mucha fatiga dar fin á esta empresa. La Reina Isabel acompañó siempre á su marido en esta guerra, y con su claro ingenio, ánimo varonil y esfuerzo poco común en los hombres, cuanto más en las mujeres, no sólo le prestó grade ayuda, sino que, según se afirma en toda España fue quien más hizo para la conquista de este reino. Fué la reina mujer extraordinaria y virtuosísima y se habla en esta tierra mucho más de ella que del Rey, el cual fue, no obstante, prudentísimo y extraordinario en su tiempo.

La guerra de Granada fue notable; no había entonces tanta artillería como después se ha inventado, y se conocían mejor los hombres valerosos que ahora pueden conocerse; todos los días se andaba á las manos y se hacía alguna hazaña; toda la nobleza de España acudió á la guerra, y todos deseaban señalarse y ganar fama, de suerte que en esta guerra se formaron los hombres animosos y los buenos capitanes de España; en ella un hermano mayor del Gran Capitán adquirió grandísima fama y honra, y él mismo empezó aquí á darse á conocer, preparándose para sus futuras hazañas. A más de éstos estímulos, la Reina con su corte lo fue grandísimo; no había caballero que no estuviese enamorado de alguna dama de la corte, y como estaban presentes y eran testigos de cuánto se hacía, dando con su propia mano las armas a los que iban a combatir, y con ellas algún favor, ó diciéndoles palabras que ponían esfuerzo en sus corazones y rogándoles que demostrases con sus hazañas cuánto las amaban: ¿qué hombre, por vil que fuese y por cobarde y débil, no había de vencer tras esto al más poderoso y valiente enemigo, y no había de desear mil veces la vida ántes que volver con vergüenza ante su señora? Por esto se puede decir que en esta guerra venció principalmente el amor.
A cinco leguas de Granada hay un lugar llamado Alhama, donde hay hermosos y saludables baños. Granada está en la Bética, que ahora se llama Andalucia, y su juridisccion llega al Estrecho de Gibraltar; en él se comprenden muchas tierras interiores y de la costa de las que no escribo ahora por no ser más largo, y sobre las que podría hacer un volumen.
Pasadlo bien y esperad un día de estos una carta sobre mis asuntos particulares, pues ésta sobre las cosas de Granada la he escrito por complaceros. Salud al Sr. M. Raimundo Torre y a Fracastoro. De Granada, el último de Mayo de mil quinientos veintiséis.
Epílogo a la Carta V

EL VIAJE DE NAVAGIERO A GRANADA.
El poeta, humanista, viajero y embajador Andrea Navagiero nació en 1483 en Venecia, (Blois, Francia, 1529) en el seno de una familia de comerciantes adinerados. Encargado de una misión diplomática por la Signoria veneciana emprende un viaje a España el 6 de abril de 1525 desde el puerto de Génova y atravesará la península con fino olfato y afán informativo que volcará en un libro de viaje y cinco cartas que muestran un talante observador y un gran dominio expresivo. En efecto, desembarca en Cataluña y desde Barcelona se traslada a Toledo donde estaba la Corte y permanecerá ocho meses envuelto en sibilinas intervenciones a favor del rey francés detenido en Madrid, hasta que se despeja la difícil situación con el tratado de Madrid v Francisco I parte libre a Francia. En 1526, viaja a Andalucía con la Corte, llegando a Sevilla a principios de marzo donde presenciará la boda de Carlos V con Isabel de Portugal. Seguirá el destino de ambos hasta Granada donde Carlos había convocado a todos sus embajadores, altos funcionarios y autoridades militares y eclesiásticas de medio mundo para poner en orden la administración de sus inmensos estados. A Granada le dedica Navagiero una atención especial, con amplias referencias a su reciente época musulmana. La Quinta carta que editamos aquí es un hermoso resumen de lo que fue su viaje de dos años por la península y la verdadera sorpresa que la ciudad ofrece aún a sus visitantes. No ha desaparecido o no del todo el panorama de ciudad islámica y mediterránea y Navagiero se deja imbuir de todos los hechizos y sugestiones de la ciudad en tan generosa exhuberancia que es capaz de convencer al poeta Boscán de las bondades de la nueva lírica italiana del dolce stil nuovo y la maravilla de su nueva métrica para que sea aquí donde nazca en complicidad con Garcilaso y Hurtado de Mendoza la lírica del Siglo de Oro español.
No hay viaje más ameno, más instructivo y fidedigno que éste entre todos los viajes de extranjeros por España durante los reinados de Carlos V y de su hijo Felipe II. Navagero, “algo cáustico a veces, pero, en suma, espíritu recto y bien equilibrado” , observa con serena
Objetividad los lugares y las costumbres, y la impresión que el viaje deja es de simpatía, sin rastro de los juicios de otros compatriotas suyos.
Alguna errata se le escapa pero es sin duda irrelevante. Esta carta dirigida a su amigo Ramusio resume maravillosamente las casi cien páginas del relato completo del viaje a España, por ello, en el Quinto centenario de aquellos hechos, decidimos publicarla.
Si Garcilaso volviera yo sería su escudero que gran caballero era verle mirar altivo al borde de su estribera que gran caballero era. ( Rafael Alberti )

El soneto en castellano es una invención netamente granadina, eso nos dice la Historia, pues se debe al fortuito y feliz encuentro del Navagiero y Boscán en la Alhambra.
Este librillo rinde homenaje a los 500 años de aquel encuentro.






